La piel de cordero - Un poema de Edgar A. Guest

No es ornamental, el costo no es muy alto,
Hay otras cosas mucho más útiles, pero en verdad digo:
Aunque de todas mis posesiones, ninguna se puede comparar,
Con ese delantal de cuero blanco que usan todos los masones.

Cuando era joven me preguntaba qué significaba todo esto,
Cuando papá estaba muy ocupado y se pasaba tanto tiempo
Sobre afeitarse, vestirse y lucir bien,
Hasta que mamá decía: "Esta noche son los masones".
El zapato masónico/zapatilla azul masónica Leiendo La piel de cordero - Un poema de Edgar A. Guest 2 minutos Siguiente El Anillo Masónico - Un Poema

La piel de cordero

Un poema de Edgar A. Guest

No es ornamental, el costo no es muy alto,
Hay otras cosas mucho más útiles, pero en verdad digo:
Aunque de todas mis posesiones, ninguna se puede comparar,
Con ese delantal de cuero blanco que usan todos los masones.

Cuando era joven me preguntaba qué significaba todo esto,

Cuando papá estaba muy ocupado y se pasaba tanto tiempo
Sobre afeitarse, vestirse y lucir bien,
Hasta que mamá decía: "Esta noche son los masones".

Y algunas noches de invierno ella decía: "¿Qué te hace ir,
Allá arriba esta noche, a través del aguanieve y la nieve,
“Ves las mismas cosas todos los meses del año”.
Entonces papá respondía: "Sí, lo sé, querida".

Hace cuarenta años que veo las mismas cosas, es cierto.
Y aunque sean viejos, siempre parecen nuevos,
Por las manos que estrecho y los amigos que saludo,
"Parecemos un poquito más cerca cada vez que nos encontramos."

Años después me encontré en esa misma puerta,
Con hombres buenos y leales que habían entrado antes,
Me arrodillé ante el altar y allí me enseñaron
Que la virtud y el honor nunca se pueden comprar.

Que la inmaculada piel de cordero blanca que todos los masones veneran,
Si el uso digno se vuelve más precioso cada año,
Ese servicio a los demás trae bendiciones incalculables,
Ese hombre puede ser pobre aunque esté rodeado de oro.

Aprendí que allí florece la verdadera hermandad,
Que las enemistades se desvanezcan bajo el compás y la escuadra,
Que la riqueza y la posición quedan relegadas a un segundo plano,
Así como allí, en el nivel, los hombres se encuentran y conviven.

Así pues, honrad la piel de cordero, que siempre permanezca así.
Por siempre inmaculado y libre de toda mancha,
Y cuando somos llamados al amor del Gran Padre,
Que todos podamos ocupar nuestro lugar en esa Logia de arriba.

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